domingo 07 de marzo de 2021 - Edición Nº823

Géneros | 20 nov 2020

Natacha, una chica trans

El apoyo de las personas para poder ser una misma

En la semana de la diversidad desde Hora Social les traemos una crónica sobre la vida de Natacha Serena Díaz. Con 30 años ya tiene su propia y dentro de poco inugurará su peluquería. Pero muchas veces para dar grandes pasos hay que tomar decisiones algo difíciles.


Natacha Díaz es una mujer trans de 30 años. Es peluquera, maquilladora, y trabaja en casas de familia. Hace poco más de un año empezó a construir de a poco su propia casa. Agradable, risueña, accesible, de mucha fortaleza, caritativa, perseverante, amigable, esas son algunas de las características que la definen.

Natacha comenta cómo fue su proceso de cambio; "me di cuenta de mi sexualidad, de mis sentimientos, a los 13 años. Cuando era más chica yo me sentía hombre, pero cuando entré en la adolescencia me empecé a preguntar ¿por qué me gustan los hombres si yo soy un hombre?,esa fue mi primera pregunta. En ese momento ya existía internet, empecé a investigar y me encontré con Flor de la V y me dije ‘ay, yo voy a ser igual que ella’, en el sentido de mujer, no en sus características porque soy muy diferente -risas-”.

También habla de cómo fue la reacción tanto de su mamá como de su papá, las cuales fueron muy diferentes. “A mi madre se lo dije a los 15 años, ella lloró y después me abrazó; me dijo ‘bueno, si vos sentís eso, no hay problema, yo te voy a apoyar en todo lo que yo pueda’. En cambio papá era muy cerrado, era un tipo grande, no le podías decir nada de esas cosas”.La reacción de su papá y la no aceptación fue la razón por la que Natacha después de mucho tiempo realizara cambios fuertes en su vida.

“Mis amigas en sus casas todas son aceptadas, yo era la única que no lo era. Cuando salíamos todas salían arregladas de sus casas, en cambio yo no, yo tenía que salir antes para producirme; si salía tarde lo hacía en el colectivo. Cuando llegaba a casa tenía que sacarme todo, desmaquillarme, y me cansé”.

Este agotamiento que Natacha describe fue la razón por la que decidió irse de su casa, a pesar de tener su trabajo ahí, una peluquería bien instalada.“Tenía 28 años cuando me puse de novia, mi padre nunca lo aceptó. Un día le dije que ya no aguantaba, que yo quería ser mujer, él me dijo que me tenía que ir de la casa, porque él no iba a aceptar eso”.

Natacha narra que se fue a las doce de la noche porque “terminó todo muy mal”. Esa noche la pasó en la casa de una amiga, y tiempo después se mudó con un amigo con quien convivió tres meses hasta que decidió vivir por un tiempo con una prima. “Había visto una casa en alquiler, pregunté y como conocía a los dueños me dijeron ‘si Natacha, tomá las llaves, cambiate cuando quieras’, y esa misma noche lo hice”.

Esta confianza que le transmitieron los dueños de la primera casa que alquiló fue porque ella toda su vida se ha dedicado a ayudar a las personas.“Me conoce mucha gente porque hice mucho trabajo social con cáritas. Ayudaba a mucha gente porque me encanta ser solidaria, al que pueda siempre le doy una mano”.

Hace casi un año se compró una casa, para juntar el dinero que necesitaba, vendió todas sus pertenencias “la compré en noviembre 2019 y pensé ‘yo en diciembre tengo que empezar a construir sea como sea’, por eso vendí todos los muebles, lo que compré cuando me fui a alquilar, todo, me quedé solo con la cama y una cocinita, nada más”.

En relación a la cuarentena, Natacha comenta que “en la primera cuarentena, en marzo, si tuve para comer. Algunas clientas me traían un plato de comida, o me dejaban un kilo de pan en la puerta. Ya en la segunda, cuando volvimos a fase uno, ahí sí me encontró sin un peso, y la pasé, no sé si tan mal, pero estoy viva”. Otra ayuda que tuvo en los momentos de fase 1 fueron los módulos alimentarios que se distribuyeron por parte de Desarrollo Humano y Promoción Social de la provincia; esta ayuda la recibió ya que es parte de la asociación HMSA de mujeres trans. “Uma (presidenta de HMSA) ahora me inscribió en una capacitación laboral con Gastón Chanampa y con dos profesionales más. Está buenísimo, me encantó porque voy a tener un certificado de Gastón Chanampa. Ya soy maquilladora, pero no tenía un certificado de Gastón Chanampa -risas-”.

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